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lunes, 9 de enero de 2012

La Explanada de las Mezquitas, el Monte del Templo y el Armagedón


La Explanada de las Mezquitas (o el Monte del Templo) es uno de esos rincones del planeta que reflejan de forma más descarnada las rigideces, obsesiones y violencias de las sólo que el hombre es capaz; en este caso, en nombre de Dios; del mismo Dios. Como es obvio, que sea el mismo Dios o que sea otro distinto ni mejora ni empeora las circunstancias.

Situado en la ciudad vieja de Jerusalén, es el lugar más sagrado del judaísmo, en el que se sitúa la historia del sacrificio de Isaac.

Después de algún tiempo, Dios puso a prueba la fe de Abraham. Lo llamó por su nombre, y él contestó:
-Aquí estoy. 

Y Dios le dijo:
-Toma a Isaac, tu único hijo, al que tanto amas, y vete a la tierra de Moria. Una vez allá, ofrécelo en holocausto sobre el cerro que yo te señalaré.
 

Génesis 22


Según la tradición, el lugar de "la piedra del sacrificio de Isaac" fue elegido por el rey David para que albergara el Arca de la Alianza, el objeto más sagrado del pueblo judío, en cuyo interior estarían, entre otras cosas, las tablas de los Diez Mandamientos.  El templo, conocido con el Primer Templo, fue terminado por Salomón.  Nabucodonosor II lo destruiría en el 587 a.C. y los judíos tuvieron que exiliarse en  Babilonia. Años después, se levantaría el Segundo Templo, destruido por los romanos en el 70 d. C y del que sólo se conserva parte del muro occidental, actualmente conocido como Muro de las Lamentaciones, lugar de plegaria del pueblo judío.

Recreación del Segundo Templo


Según esta tradición, el Tercer Templo está por venir. Todas sus oraciones giran en torno a dicha idea. Para cumplir la profecía tendrían que echar abajo la Mezquita de Al-Aqsa y la Cúpula de la Roca, dos de los templos más importantes del islam, construidas  en el siglo VII.  La Cúpula de la Roca es a los musulmanes lo que el primer y segundo templo simboliza para los judíos.


¿Por qué los musulmanes los levantaron precisamente  aquí?  Las tres religiones de la región - el cristianismo, el judaísmo y el islam – se agrupan en un término más general llamado religiones abrahámicas. El origen de estas religiones ocurrió en un mismo momento y, según sus libros sagrados, por tres personajes emparentados: Abraham y sus dos hijos Ismael e Isaac. El islamismo surge de la línea familiar de Ismael y judaísmo y cristianismo de la genealogía de Isaac.  Según los judíos, es el único lugar de la tierra donde Dios ha estado, está y estará (el día del Juicio) en contacto con el hombre. El día del Juicio final las puertas del cielo se abrirán justo en el este lugar y los primeros en acceder a él serán aquellos que están enterrados en el Monte de los Olivos. Para los musulmanes, Mahoma subió a los cielos desde la Meca una noche y llegó a este lugar, donde predicó su palabra durante la noche y desde la cual, al terminar, subió a los cielos (viaje llamado Miraj).



En 1989 el periódico Time reveló que un 18% de los israelitas sostenía que era el momento adecuado para construir el Tercer Templo.  Según un estudio de un movimiento interesado realizado en 1996,  este porcentaje era ya del 56%. Lo que parece claro es que la opinión de los israelíes está cambiando. Según la profecía, el tercer templo de Jerusalén será construido en tiempos difíciles.  Fundamentalistas de las tres religiones creen que hoy en día estamos a las puertas de la gran batalla final, del Armagedón, entre las fuerzas del bien y del mal.  Cada parte se aboga el uso exclusivo del bien. Un bien que conlleva - en este caso, en tantos casos - el mal del otro. 

martes, 11 de octubre de 2011

La corriente del pensamiento único...



Los humanos podemos transformar nuestro contexto con bastante facilidad. Sólo tenemos que ver nuestras ciudades. Esta capacidad de cambio, sin embargo, va más allá del mero aspecto físico del medio. En realidad, nuestra capacidad de transformación es tan profunda, que afecta directamente a la percepción que tenemos incluso de lo inmaterial. De hecho, a menudo alteramos el curso de la historia, de la vida, sin una base razonable, cegados por la percepción opaca del momento. Hoy en día podemos llegar a pensar que con la cantidad de información de que disponemos gozamos de una percepción mucho más atinada. Nada de eso. La cantidad de información y desinformación es tan abundante, que el ciudadano de a pié, al no saber qué hacer con ella, simplifica y acoge, casi sin autocrítica, aquella que encaja vagamente con su ideario político, religioso o cultural. En esto contexto, el concepto de pensamiento único aspira a cerrar cualquier posibilidad de discurso y, por lo tanto, a legitimar la transformación capitalista como la única verdadera y objetiva, descalificando el resto de percepciones, tachándolas de obsoletas. 


Nuestra capacidad de cambio ideológico, como masa, como especie, es casi absoluta. Como individuos la cosa cambia y es casi nula. No sabemos nadar contracorriente. Tampoco nos dejan. Sin embargo, hay excepciones; siempre las ha habido.  Como dijo una de las más grandes (a la que la corriente terminó por llevarse): I have a dream...

lunes, 10 de octubre de 2011

Saná, Sana, Sanaa, Sana'a, Sanaá...


Curtida por los años y las guerras, erigida sobre los cimientos del mítico reino de Saba, Saná sobrevive inmersa en el pasado. En su calles, los varones lucen con orgullo las ostentosas yambias o dagas tradicionales; las mujeres, sin embargo, no lucen nada: pasean cubiertas de negro su papel secundario.



En Saná, también conocida por Sana, Sanaa, Sana'a o Sanaá, el  Islam acapara vidas y pensamientos. Esta condena a la mujer, este aislamiento ciego, contrasta con el carácter amable y cercano que ofrecen los hombres. La arquitectura del casco urbano deslumbra por su belleza y majestuosidad. No hay dos casas iguales.


Hermosos dibujos decoran las ventanas, los frisos, las puertas, los tejados. Una explosión creativa única en el mundo. Entre calles estrechas, laberínticas, bajo la sombra de los minaretes, el paseante se sumerge en rincones inolvidables, al calor de los talleres y de zocos palpitantes.


La tradición situa su fundación en la era Noé. Leyendas aparte,  existen evidencias del siglo I. El nombre de la ciudad, Sana’a, significa "plaza fortificada". Se cuenta también que el Profeta Mahoma dio instrucciones para la ubicación exacta de la Gran Mezquita y para el espacio abierto para la plegaria fuera de la ciudad, siendo construida en vida del Profeta y posteriormente ampliada en el año 705.



Se trata, en cuaqluier caso, de una joya única que la UNESCO ha declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad.  Pero es mucho más que eso. Es un cuadro palpitante, templado e  irrepetible de lo antiguo. Es el presente y es el pasado conviviendo en armonía dutante siglos, sólo alterados en los últimos meses por el futuro incierto que encarna la revelión popular (segregada: hombres y mujeres separados) y sus ansias ante una palabra enorme, difícil de manejar, llamada libertad.  


martes, 4 de octubre de 2011

La luz de Averroes


"Cuatro cosas no pueden ser escondidas durante largo tiempo: la ciencia, la estupidez, la riqueza y la pobreza."

Nació en la capital del mundo: Córdoba. Las 1000 columnas de su mezquita vieron crecer entre pergaminos al más célebre sabio de la España islámica. Durante su juventud, sólo dejaría de estudiar dos noches: la de su boda y la de la muerte de su padre. Este revolucionario de las ideas fue amigo intimo de Aristóteles en la distancia del tiempo, al que rescató, hizo más accesible y cuya obra calificó como “la menos sujeta a dudas, la mejor adaptada a la realidad y la más libre de contradicciones”. Ferviente defensor de la mujer, trató de acercarla al hombre. Proclamó que el modelo astronómico vigente era erróneo y no estaba basado en la realidad. Pero, ¿qué es la realidad para una sociedad religiosa?  Y quiso ir mucho más allá: antepuso la verdad filosófica sobre las concepciones religiosas; quiso que el pueblo no fuese obligado a creer  porque sí,  sino que había que educarle en la filosofía y la religión, sacándole así de su ignorancia. Entendió que “todas las religiones son obras humanas y, en el fondo, equivalentes, y que se eligen por razones de conveniencia personal o de circunstancias." Envidiado por unos, incomprendido por muchos, tuvo que enfrentarse a la intransigencia de sus contemporáneos:  lo tacharon de hereje. Sufrió la persecución por sus ideas.  El hombre que abrió Europa a progreso, que iluminó su tiempo, vivió el dolor del destierro. Su obra  -admirada en lo sucesivo – también tendría problemas con la cristiandad.   La herejía planeaba sobre los viejos pensamientos de este gigante que trascendió la opacidad de su época y que llevaba el Renacimiento dentro. Que se sepa, nunca ha muerto.

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