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lunes, 13 de febrero de 2012

Opiniones sobre Dios



Distintas opiniones, distintos enfoques, posturas antagónicas de científicos y filósofos de renombre sobre la idea (o la figura) de Dios. 

Un tema apasionante y para todos los gustos.

RICHARD DAWKINS. "Darwin arruinó toda posibilidad"

No creo en brujas, hadas, Alás o Espíritus Santos, siempre por la misma razón: no hay ninguna pizca de evidencia de su existencia.Podría no haber evidencia de un dios específico pero ¿podríamos pensar en alguna clase de “diseñador inteligente” o “arquitecto” o un razonamiento del tipo “mejor algo que nada”? El argumento biológico nos presenta a los seres vivos que hacen pensar en la ilusión del diseño superior. Pero esta versión fue arruinada por Darwin. Cualquier creyente que apele al “diseño” de los seres vivos simplemente ignora la biología. En cuanto al argumento cósmico, para el que Dios es “un primer movimiento” o “causa primaria”, los físicos han cerrado toda posibilidad. No cabe creer en un primer diseñador que implica más incógnitas que las que trata de solventar. En cualquier caso, sería un salto sin lógica alguna, pasar de alguna causa primaria a la Santísima Trinidad, con el hijo torturado y muerto por que el padre que quiere perdonar a los seres creados…
¿Por qué la religión tiene que ser inmune a los criterios standard de verificación que aplicamos en cualquier otro ámbito de la vida?".


EVANDRO AGAZZI. "No es necesario renunciar a la razón"
La razón es limitada, así existen verdades que son superiores a ella (en cuanto tienen que ver con ciertos aspectos de la realidad que son sobrenaturales), pero estas nunca pueden ser contrarias a la razón. Como es entendido el misterio: cuando es defendido, uno se limita a afirmar que sobrepasa a la razón; se trata en primer lugar de mostrar que “no repugna” a la razón, bien que evidenciando luego cuáles son los aspectos que la razón no llega a esclarecer y que, por tanto, se aceptan por simple fe en la revelación.
Esto no es una renuncia a la razón sino, si acaso, la adopción de una profunda actitud que ya Pascal expresaba diciendo que el último paso de la razón consiste en reconocer que existen infinitas cosas que la superan. En sustancia se trata del ejercicio de una razón abierta. Esto no conduce a la negación de la racionalidad. Yo diría: todo cuanto llegáis a comprender vosotros lo comprendo yo también, mientras que yo también llego a comprender ciertas cosas que para vosotros son incomprensibles".


SAM HARRIS. "¿Cómo sabe un ateo que no hay Dios?"

¿Lo puede probar? Esas son las preguntas que debe esperar un no-creyente. Solemos oír: “Los ateos son tan fundamentalistas y dogmáticos como los creyentes”. Pero no son razonables esas críticas: en realidad todo creyente actúa como ateo respecto a todas las creencias y religiones que no son la suya. La falta de evidencia es todo y solo lo que uno necesita para desterrar un falso conocimiento. Y una falsa evidencia, ofrecida en un rasgo de euforia es igualmente mala.
En cuanto uno repasa los libros sagrados de cuyo origen no tenemos evidencia alguna, se pueden rechazar las doctrinas del judaísmo, cristianismo, islamismo. La más estúpida idea es admitir que los autores de los libros sagrados supieran algo de los orígenes de la vida, la relación entre mente y cerebro, etc. Necesitamos investigación honesta, solo eso. La fe, si acaso acierta en algo es por casualidad".


ROGER SCRUTON. "Expreso la recuperación de mi fe con júbilo"

La religión, como Durkheim señaló, es un hecho social. La religión no es algo que te suceda, ni emerge como la conclusión de una investigación empírica o un argumento intelectual. Es algo a lo que tu te unes, a lo cual te conviertes o dentro de lo cual naces. Perder la fe cristiana no es un mero asunto de duda de la encarnación o la redención en la cruz. Significa cesar en la “comunión”, dejar de ser miembro de la cristiandad. Así es en todas las religiones.
No quiero decir que en la religión solo haya adhesión. También hay doctrina, ritual, oración, culto. Hay la visión de un Dios creador y la búsqueda de signos de revelación y trascendencia. Todo eso crece con la experiencia de la pertenencia a una comunidad, es ella la que te alimenta con un alma que te abraza.
Por mucho que estudiemos la evolución de la especie humana y descubramos los secretos de la naturaleza, no llegaremos a descubrir el camino de auténtica libertad. La libertad, el amor y el deber llegan a nosotros como una visión de la eternidad y comprenderlo es comprender a Dios. Este conocimiento atraviesa las barreras del tiempo y nos sitúa en contacto con lo eterno. Por ello, el salmista termina diciéndonos de Dios, que “su verdad pasará de generación en generación”.
Debo expresar la recuperación de mi fe, de la religión, no con palabras de arrepentimiento sino con tranquilas palabras de júbilo".


MICHAEL SHERMER. "Los seres humanos crearon a Dios"
No creo en Dios por cuatro razones:
Primera: no hay ninguna evidencia de la existencia de un ser omniscente, omnipotente, que nos pudiera crear a nosotros, nuestra moral y, al tiempo, ofrecernos una vida eterna.
Segunda: cualquier ser de tal naturaleza superior estaría, por definición, fuera del alcance de nuestro conocimiento.
Tercera: cualquier posible inteligencia extraterreste de nivel superior, sería para nosotros indiferenciable de un Dios.
Cuarta: hay una abrumadora evidencia histórica, antropológica, sociológica y científica de que fueron los seres humanos los que crearon a Dios y no a la inversa".

Citas recogidas de FilosofíaHoy

lunes, 9 de enero de 2012

La Explanada de las Mezquitas, el Monte del Templo y el Armagedón


La Explanada de las Mezquitas (o el Monte del Templo) es uno de esos rincones del planeta que reflejan de forma más descarnada las rigideces, obsesiones y violencias de las sólo que el hombre es capaz; en este caso, en nombre de Dios; del mismo Dios. Como es obvio, que sea el mismo Dios o que sea otro distinto ni mejora ni empeora las circunstancias.

Situado en la ciudad vieja de Jerusalén, es el lugar más sagrado del judaísmo, en el que se sitúa la historia del sacrificio de Isaac.

Después de algún tiempo, Dios puso a prueba la fe de Abraham. Lo llamó por su nombre, y él contestó:
-Aquí estoy. 

Y Dios le dijo:
-Toma a Isaac, tu único hijo, al que tanto amas, y vete a la tierra de Moria. Una vez allá, ofrécelo en holocausto sobre el cerro que yo te señalaré.
 

Génesis 22


Según la tradición, el lugar de "la piedra del sacrificio de Isaac" fue elegido por el rey David para que albergara el Arca de la Alianza, el objeto más sagrado del pueblo judío, en cuyo interior estarían, entre otras cosas, las tablas de los Diez Mandamientos.  El templo, conocido con el Primer Templo, fue terminado por Salomón.  Nabucodonosor II lo destruiría en el 587 a.C. y los judíos tuvieron que exiliarse en  Babilonia. Años después, se levantaría el Segundo Templo, destruido por los romanos en el 70 d. C y del que sólo se conserva parte del muro occidental, actualmente conocido como Muro de las Lamentaciones, lugar de plegaria del pueblo judío.

Recreación del Segundo Templo


Según esta tradición, el Tercer Templo está por venir. Todas sus oraciones giran en torno a dicha idea. Para cumplir la profecía tendrían que echar abajo la Mezquita de Al-Aqsa y la Cúpula de la Roca, dos de los templos más importantes del islam, construidas  en el siglo VII.  La Cúpula de la Roca es a los musulmanes lo que el primer y segundo templo simboliza para los judíos.


¿Por qué los musulmanes los levantaron precisamente  aquí?  Las tres religiones de la región - el cristianismo, el judaísmo y el islam – se agrupan en un término más general llamado religiones abrahámicas. El origen de estas religiones ocurrió en un mismo momento y, según sus libros sagrados, por tres personajes emparentados: Abraham y sus dos hijos Ismael e Isaac. El islamismo surge de la línea familiar de Ismael y judaísmo y cristianismo de la genealogía de Isaac.  Según los judíos, es el único lugar de la tierra donde Dios ha estado, está y estará (el día del Juicio) en contacto con el hombre. El día del Juicio final las puertas del cielo se abrirán justo en el este lugar y los primeros en acceder a él serán aquellos que están enterrados en el Monte de los Olivos. Para los musulmanes, Mahoma subió a los cielos desde la Meca una noche y llegó a este lugar, donde predicó su palabra durante la noche y desde la cual, al terminar, subió a los cielos (viaje llamado Miraj).



En 1989 el periódico Time reveló que un 18% de los israelitas sostenía que era el momento adecuado para construir el Tercer Templo.  Según un estudio de un movimiento interesado realizado en 1996,  este porcentaje era ya del 56%. Lo que parece claro es que la opinión de los israelíes está cambiando. Según la profecía, el tercer templo de Jerusalén será construido en tiempos difíciles.  Fundamentalistas de las tres religiones creen que hoy en día estamos a las puertas de la gran batalla final, del Armagedón, entre las fuerzas del bien y del mal.  Cada parte se aboga el uso exclusivo del bien. Un bien que conlleva - en este caso, en tantos casos - el mal del otro. 

miércoles, 19 de octubre de 2011

La utopía de Tomás Moro


En aquellos tiempos, decir “que a cada quien le fuera lícito seguir la religión que le pluguiera; más que para convertir a los otros también a la suya, pudiera esforzarse solo hasta el punto de exponer la suya con razones, placida y modestamente, no de destruir las demás acerbadamente si su persuasión no convence, y que no use ninguna violencia y se abstenga de injurias" requería un espíritu superior y, sobre todo,  muy valiente. Pero, como él mismo señalaba “no me preocupa gran cosa de lo que de mí se diga, con tal que Dios apruebe mis acciones."

Cuando el Enrique VIII quiso romper con la Iglesia Católica Romana y erigirse en cabeza de la Iglesia de Inglaterra, Tomás Moro  se negó a aceptar algunos de los deseos de un rey profundamente absoluto.

Enrique VIII

Su resistencia lo arrojaría en una de las frías mazmorras de la Torre de Londres, camino, catorce meses después, del patíbulo. Su inmenso corazón había sabido reconciliar las ideas tradicionales de la antigüedad y de la Edad Media, con las nuevas corrientes humanísticas. En el último momento, el rey le conmutó la horca por el golpe de espada; algo irrelevante para Tomás Moro, que no se doblegaría nunca, ni siquiera en sus últimos minutos. 

Mientras subía al cadalso habló de este modo a su verdugo: ¿Puede ayudarme a subir?, porque para bajar, ya sabré valérmelas por mí mismo. Tanta era su fe. Al arrodillarse, dijo: Fíjese que mi barba ha crecido en la cárcel; es decir, ella no ha sido desobediente al rey, por lo tanto no hay por qué cortarla. Permítame que la aparte. Dirigió a los presentes estas enormes palabras: Muero siendo el buen siervo del Rey, pero primero de Dios.  Como último gesto de humor, sacó del bolsillo algunas monedas que le quedaban y se las entregó al verdugo, que de un tajo le cortó la cabeza... 

Corría el 6 de julio de 1535.

Ese día más que ningún otro, puede que el rey recordase unas palabras que su antiguo amigo había escrito en su magnífico libro Utopía:

“Mas si un rey fuera o tan despreciado por los suyos o tan odiado que no pudiera mantenerlos en la obediencia a no ser que los atropelle con vejámenes, con la exacción, con el decomiso y los reduzca a la mendicidad, más le valdría resignar el reinado antes que conservarlo recurriendo a unos métodos por los que, aunque retenga el título de mando pierde a buen seguro la autoridad.”


 Manuscrito de Utopia

martes, 27 de septiembre de 2011

Jesucristo versión San Mateo


Jesús vivió (asumamos que así fue) hace 2000 años. Según los cristianos (un 25% - siendo optimistas - de la población mundial), su figura representa al hombre noble y ejemplar.  Pero ésta - anclada en los desiertos de oriente próximo, bajo la polvareda del tiempo transcurrido y la rigurosidad de unos textos, los Evangelios, cuando menos, discutibles -,  hoy en día resulta un anacronismo (como, en mayor o menor medida, la moral de la Edad Antigua).

Si el siguiente incidente se produjese en nuestros días, en las calles de cualquier ciudad europea, con las modificaciones de contexto necesarias, resultaría bastante chocante:

Cap. 15:21-28
  
Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón.

Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio.

Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros.

El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.

Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme!

Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos.

Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.

Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.     

Muchos cristianos suelen sentirse incómodos con este fragmento; otros muchos no... Pero para los que no somos cristianos, la actitud de Jesús nos llama poderosamente la atención. No olvidemos que se le atribuyen (la iglesia, sus seguidores) una bondad y una benevolencia que, en esencia, no existen en este episodio. 

Recreación cinematográfica de la escena:

lunes, 26 de septiembre de 2011

La sombra de Nietzsche

A lo largo de su vida, Nietzsche trató de esclarecer la naturaleza humana, aceptarla tal como es y bosquejar una nueva vía de pensamiento que se adecuase a su realidad. ¿Cuál fue el precio de su esfuerzo? Una vida en la sombra, el desprecio de muchos, las espaldas de casi todos. Quién sabe si la locura. Un precio demasiado alto para él, aunque no tanto para una humanidad a la que trato de salvar del adocenamiento heredado, perpetuo, cultural que anula al sujeto frente al poder. Su mensaje estaba (está) lleno de generosidad. Freud, Kafka, Camus y muchos otros recogerían su testigo. Un testigo envenenado contra el desorden (moral) establecido. Declaró la guerra a su tiempo diciendo sí a la vida; diciendo atrevete a ser lo que eres, no – añado - lo que quieren que seas. La moral se basaba en culturas - la griega, la judeocristiana – remotas, extrañas, ajenas a la realidad del siglo XIX. Por ello, los principios, las necesidades, el conocimiento de aquellas, no podían, no debían cimentar una sociedad mucho más evolucionada. Dios, argumentó, había muerto y el hombre - para bien y para mal - se había hecho así mismo. Había llegado el momento de llamar a las cosas por su nombre. Pero aquellos que tendían sogas religiosas, políticas, le acusaron de tender “lazos y redes sobre pájaros incautos”. Sin embargo, ¿qué son los santuarios, los conductores ideológicos y los preceptos morales que cada rincón del planeta adopta como únicos y verdaderos? La moral de la sumisión y el acatamiento que denunciaba el filósofo empujó a los pueblos a los campos de batalla del siglo XX. No hubo resistencia. Casi nunca la hay en realidad. El esclavo no sabe lo que es la libertad. Habló entonces del hombre ideal. Éste sería imaginativo, audaz, curioso. Y lo llamó Superhombre. La tosquedad nazi quiso hacerlo suyo, pero el Superhombre de Nietzsche rechaza los nacionalismos, la religión y el adoctrinamiento. Los nazis eran expertos en poner sogas; Nietzsche, sin embargo, se empeño en arrancarlas de los cuellos.


jueves, 22 de septiembre de 2011

Los 1800 sueños de Emily Dickinson


Desde niña tuvo que acatar las oscuridades religiosas de su familia. Dios estaba en todas partes, en todo momento. El pecado se sentaba a la mesa, en el pupitre de la escuela. Dios era triste y triste tenían que ser todos ellos. Sin escapatoria, terminó refugiandose en su cuarto. Sólo publicaría once poemas, casi todos con pseudónimo y escasa repercusión. Cuando murió vestida de blanco, descubrieron 1800 poemas escondidos en algún  rincón del universo secreto de su dormitorio. Sólo la muerte pudo liberarla de la tradición inhumana; de la clausura consentida, aprovada, bien vista; y de sí misma: víctima impotente de unas normas que acató con sumisión, que no dejaban espacio para respirar libremente. Cegada por la soledad sin esperanza, por el silencio sin remedio, de vez en cuando dejaba volar su corazón ensangrentado por encima de las nubes que cubrían su época, bajo el cielo azul de sus deseos cohibidos, aplastados, por fin libres.    

Adjunto dos de sus vuelos:

Ensueño

Para fugarnos de la tierra
un libro es el mejor bajel;
y se viaja mejor en el poema
que en el más brioso y rápido corcel.

Aun el más pobre puede hacerlo,
nada por ello ha de pagar:
el alma en el transporte de su sueño
se nutre sólo de silencio y paz.

Versión de Carlos López Narváez

La sortija

En mi dedo tenía una sortija.
La brisa entre los árboles erraba.
El día estaba azul, cálido y bello.
Y me dormí sobre la yerba fina.
Al despertar miré sobresaltada
mi mano pura entre la tarde clara.
La sortija entre mi dedo ya no estaba.
Cuanto poseo ahora en este mundo
es un recuerdo de color dorado.

Versión de Eduardo Carranza
 

jueves, 15 de septiembre de 2011

La catedral de Cristo Salvador de Moscú

1812. El zar Alejandro I ha vencido a Napoleón. Más de 400.000 soldados franceses y aliados perecen durante la ofensiva.  



El frío ha sido su mejor aliado. El frío y Dios. Sobre todo Dios. Como muestra de eterno agradecimiento, erigirá un templo en Moscú – una ciudad en ruinas, todavía humeante -  bajo el patrocinio que salvó a Rusia: el Cristo Salvador. No quiere reparar en gastos, tanta es su gratitud. 45 años después, Alejandro III - nieto de su hermano Nicolás – abre por fin las puertas de la gran catedral. 



40 millones de ladrillos. Muros de más de tres metros de grosor,  cubiertos del mármol. Una cúpula enorme, con 140 toneladas de cobre y una cruz de diez metros que trata de acariciar al cielo, a Dios. En el interior, espacio para 20000 fieles.  Se trata de una joya de la aquitectura rusa. 48 años durará el eterno agradecimiento de Alejandro I, hasta que Stalin decide barrerlo de la faz de la tierra en 1931. No habrá debates.  El Pravda del 18 de julio informa que las autoridades han tomado la decisión de levantar el palacio de los Soviets. La dirección que facilita es la misma que ocupa la catedral. La suerte está echada: sobre las ruinas del antiguo Dios de Rusia levarán un nuevo templo para un nuevo Dios: el Estado Socialista.



Pero ¿por qué precisamente allí? El poder pretende devorar un simbolo, asimilarlo de alguna manera, y dar a luz a otro que represente el  triunfo irrefutable del comunismo sobre lo opuesto, demasiadas veces desconocido, occidente, el capitalismo. Su tamaño hará palidecer a los rusos (sobre todo a ellos) y  al resto del mundo. El edificio será más alto que el Empire State y, como colofón, lo coronará  una estatua de Lenin mucho mayor que la Estatua de la Libertad.  Sólo el dedo índice del primer dirigente de la Unión Soviética, con el que apuntará al cielo, amenazador, tendrá seis metros de longitud.



Tardan cuatro largos meses en demoler la catedral. Cuatro meses sin protestas. La resignación (y el miedo) cubre a la población.  Retiran los escombros de la vieja historia para empezar a cavar el agujero en el que hundirán a la nueva. Stalin suele acercarse para inspeccionar la obra.  Surgen los primeros contratiempos: los cimientos tienen graves problemas de drenaje. Entran en un callejón sin salida. Cuando estalla la Segunda Guerra Mundial, las obras están prácticamente paralizadas: una metáfora envenenada de la Revolución; Stalin, el mesías de acero, enfangado a la orilla de su ambición.  
Hasta 1961 el gobierno de la URSS no se podrá librar de este capricho mesianico. Entonces se le ocurre a alguien una brillante idea: ya que el agujero está hecho , ¿por qué no construir una piscina al aire libre?  Dicho y hecho: todo sea por el pueblo. 



En la década de los noventa surgieron varios iniciativas para reconstruirla. Será erigida según los bocetos, apuntes y fotografías de su antecesora, en su ubicación original.  En 1999 se abrieron sus puertas resucitadas.   


Todavía sigue en pie.

lunes, 1 de agosto de 2011

El carro de heno


El estilo de El Bosco es inclasificable, tan adelantado a su época (siglo XV) que si no supiéramos cuándo realizó su obra, podríamos llegar a  clasificarla dentro del movimiento Surrealista (siglo XX).  Su originalidad es tal, que se sitúa lejos de cualquier influencia pictórica. Es único, una excepción magnética, un visionario situado en un plano superior. La libertad extrema de su obra representa uno de los ejemplos más sólidos y apasionantes del movimiento humanista, basado en la crítica social y la defensa de las libertades, en un contexto de férrea intransigencia, con la inquisición como primer ejemplo de la misma. Atacó los vicios de la sociedad sirviéndose de una gran simbología (siglos más tarde Dalí haría algo similar, aunque sin ese espíritu  reivindicativo), en ocasiones con imágenes muy violentas y elementos imaginativos procedentes de los escritos y discursos místicos, de prácticas mágicas y ocultismos, de las tradiciones populares y de un simbolismo erótico.

El carro de heno es un tríptico, esto es, está compuesto por tres tablas. Cuando está cerrado podemos ver la imagen de un vendedor ambulante acechado por los peligros del viaje, representados, entre otros, por la lujuria (la pareja que baila) y la violencia (el hombre al que están atando al árbol).  




En el primer cuadro, el izquierdo, está dedicado a la creación, el pecado original y la expulsión de Adán y Eva del Paraíso. Los insectos representan a los ángeles caídos.  



En el cuadro del centro (y principal) está basado en el proverbio flamenco «El mundo es un carro de heno, del cual cada uno toma lo que puede» e intenta retratar a la sociedad de su tiempo (en realidad, ¿qué sociedad no es así?), en la que todo el mundo intenta conseguir un puñado de paja, de riquezas, de placer. A su izquierda se puede ver que los poderosos lo tienen fácil, van a caballo y en relativa armonía, por detrás del carro del tiempo. Los más desfavorecidos no lo tienen tan fácil, y tienen que pelear por conseguir una poco de paja. En la parte inferior podemos observar distintas imágenes de degradación moral: un religioso al que sus sirvientes le traen el heno, un curandero, un individuo que intenta engañar a un niño, etc… La obra denuncia, pues, el gusto por las riquezas efímeras, la vanidad moral y el egoísmo que nos rodea. Tiran del carro criaturas fantásticas, que encarnan el vicio y los castigos que están por venir, a todos.



En el cuadro derecho el hombre entra por fin en los infiernos, y allí es castigado sin demora por los esbirros del mal. Al fondo la torre trabaja a pleno rendimiento. El mal funciona a toda máquina.


Esta obra, junto con otras del autor, se encuentra en el Museo de El Padro de Madrid.

lunes, 11 de julio de 2011

Castellio contra Calvino

Ensayo demoledor del escritor austriaco Stefan Zweig que narra el enfrentamiento de Sebastian Castellio, humanista, adelantado a su tiempo,  contra la oscura corriente ideológica de su tiempo, encabezada por el teólogo Juan Calvino.


                                                            Calvino

                                                            Castellio
                                                                  
Sus textos sobre las raíces del cristianismo y sus argumentos en favor de la libertad del individuo son un rayo de luz en un contexto generalizado de intransigencia religiosa y moral, con dos bloques – el protestantismo y el cristianismo – enfrentados en muchas regiones de Europa. Dichos textos fueron prohibidos, trataron de arrinconar la figura de Castellio, y cuando vieron que la integridad de este hombre estaba por encima de su santa intransigencia, decidieron llegar más allá. Calvino había levantado en Ginebra un sistema que giraba en torno a su idea de Dios y su sesgada interpretación del las escrituras. La vida entera debía estar consagrada al Dios rencoroso y vengativo que habitaba dentro de Calvino. Un sin fin de reglas y castigos velaban el día a día de los ciudadanos. El enfrentamiento entre Castellio y Calvino se recrudeció durante el proceso contra Miguel Servet - teólogo y médico español -, que derivó en la quema de éste en la hoguera. 
                                                            Servet
Calvino se vio obligado a escribir un texto con el que pretendía justificar la quema de herejes. Castellio lo refutó con contundencia, sabiendo que estaba destapando la caja de pandora de la intransigencia religiosa.
"Contra libellum Calvini", obra cumbre del humanismo, no fue impresa en vida del autor. Si se libró del procesamiento y la aplicación de la justicia Calvinista fue porque su corazón dejó de la latir. Su luz se había apagado, pero no todo fue en vano, pues había dejado una semilla de la libertad de conciencia para  tiempos venideros.


"La profesión de fe ligada al mundo siempre sobrevivirá a la doctrinaria y agresiva. Pero, sobre todo desde el punto de vista ético, el coraje ejemplar y sin precedentes de este hombre olvidado debe ser un modelo para las generaciones venideras. Cuando Castellio -enfrentándose a todos los teólogos del mundo- califica a Servet, asesinado por Calvino, de víctima inocente; cuando rechaza todos los argumentos de Calvino con estas inmortales palabras: "Matar a un hombre no es defender una doctrina, sino matar a un hombre", cuando en su manifiesto en defensa de la tolerancia -mucho antes que Locke, Hume, Voltaire, y mucho más brillantemente que ellos- proclama de una vez por todas el derecho a la libertad de conciencia, este hombre empeña su vida a cambio de sus convicciones. Sin embargo, no se trata de comparar la protesta de Castellio por el asesinato legal de Miguel Servet con las mil veces más famosas de Voltaire en el caso Calas y de Zola en el asunto Dreyfus, pues semejantes comparaciones no alcanzan ni de lejos la altura moral de su acción. Voltaire, cuando emprende la lucha en favor de Calas, vive ya en un siglo más humano. Además, el mundialmente célebre escritor cuenta con la protección de reyes y príncipes. Del mismo modo, tras Emile Zola, como un invisible ejército, cierra filas todo un mundo: la admiración de toda Europa. Con su acción, ambos arriesgan su reputación y su comodidad en aras de un destino ajeno, pero, y ésta sigue siendo la diferencia fundamental, no su propia vida, como hace Sebastián Castellio, quien en su lucha en pro de la humanidad sufre la inhumanidad de su siglo con toda su mortífera violencia..."

Fragmento de la obra tomado de Castellio contra Calvino, Stefan Zweig, ed. El Adelantado, Barcelona, 2002.

Os este otro parrafo de Zweig, perfectamente aplicable a nuestro tiempo...

"Nunca hasta ahora ha sido posible imponer de modo dictatorial una única religión, una única filosofía, una sola forma de ver el mundo a toda la tierra, pues el espíritu siempre sabrá resistirse a cualquier servidumbre, siempre se negará a pensar de una forma que le es prescrita, a que lo conviertan en algo vacío e insipido, a dejarse restringir y unificar. Qué banal y qué vano resulta por ello tratar de reducir la sublime variedad de la existencia a un común denominador, así como el dividir de un modo maniqueo a la humanidad de buenos y malos, piadosos y herejes, en obedientes y hostiles al estado, basándose en un principio impuesto solamente por la ley del más fuerte." 

Fragmento de la obra tomado de Castellio contra Calvino, Stefan Zweig, ed. El Acantilado, Barcelona, 2007. 

Enlace del libro:
http://es.scribd.com/doc/16983977/Castalion-contra-Calvino-en-torno-a-la-hoguera-de-Servet
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