Mostrando entradas con la etiqueta Rusia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rusia. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de enero de 2012

La muerte de Rasputín


Rasputín fue un individuo desconcertante, único, inconmensurable. En sus manos tuvo a los Romanov, y junto a ellos, el destino de Rusia. Su aspecto místico, su mirada terrible, infinita, vencían cualquier resistencia.  Salvo la de sus enemigos, nobles y cortesanos que desconfiaban de su injerencia en los asuntos de Estado, que repudiaban su autoritarismo y sus excesos terrenales (seguía prácticas orgiásticas como camino a Dios).  La narración de su asesinato, escrito por el propio ejecutor, el príncipe Feliz Yusupov, no hace más que acrecentar su leyenda de hombre terrible e inigualable.  El texto sumerge al lector en la angustia de una muerte anunciada, que se fragua línea a línea; y en la fascinación por Rasputín. De obligada lectura.

Leer "Cómo maté a Rasputín", por Félix Yusupov

lunes, 24 de octubre de 2011

La realidad de Ilia Repin

Nacido en Ucrania, nunca tuvo problemas de reconocimiento. Su arte era tan directo, tan evidente, que doblegaba todas las sensibilidades. Trató temas tan variados como la vida cotidiana de su pueblo, la mitología eslava, episodios históricos de gran relevancia o los retratos. Gracias a su desbordante realismo, sus obras son capaces de profundizar en los sentimientos, las contradicciones, el espíritu. 

En Los cosacos Zaporogos le escribe una carta al Sultán de Turquía, una de sus obras más complejas, rememora un hecho legendario: la respuesta de los cosacos ucranianos en 1676 a una carta del Sultán del imperio otomano, al que acababan de derrotar, en la que el Sultán insistía en que aceptasen su dominio. Los Cosacos, liderados por Ivan Sirko, escribieron una carta repleta de insultos y obscenidades. El cuadro muestra en ambiente festivo que reina entre los  cosacos tras leer el ultimátum del Sultan y empezar a escribir una respuesta repleta de vulgaridades. Como muchos rusos,  Repin admiraba profundamente a estos hombres: “Nadie en el mundo ha mostrado ese espíritu de libertad, igualdad y fraternidad”.




 El ultimátum del Sultán

Como Sultán, hijo de Mahoma; hermano del sol y de la luna; nieto y virrey de Dios, gobernante de los reinos de Macedonia, Babilonia, Jerusalen, Alto y Bajo Egipto, emperador de emperadores, soberano de soberanos, extraordinario caballero, nunca derrotado; firme guardián de la tumba de Jesucristo, delegado del poder divino, esperanza y confort de los musulmanes, cofundador y gran defensor de los cristianos,… Les ordeno, cosacos zaporogos, a someterse a mí voluntariamente sin resistencia alguna, y cesar de molestarme con vuestros ataques.

—Sultán de Turquía Mehmed IV

La respuesta de los cosacos

¡Cosacos zaporogos al Sultán turco! Oh sultán, demonio turco, y a los parientes y amigos del insoportable demonio, secretario de Lucifer. ¿Qué clase de caballero del demonio eres que no puedes matar un erizo con tu culo desnudo?. El demonio caga, y tu ejército come. No podrás, hijo de mala madre, hacer presa de los hijos cristianos; no tememos a tu ejército, te combatiremos por tierra y por mar, púdrete.
¡Despojo babilónico, loco macedónico, copero de Jerusalén, macho cabrío de Alejandría, porquero del alto y bajo Egipto, cerdo armenio, ladrón de Podolia, calamidad tártara, verdugo de Kamyanets, tonto de todo el mundo y el submundo, idiota ante Dios, nieto de la serpiente, calambre en nuestros penes, morro de cerdo, culo de yegua, perro de matadero, rostro del anticristianismo, fóllate a tu propia madre!
¡Por esto los zaporogos te declaran basura de bajo fondo, nunca podrás apacentar a los cerdos cristianos. Concluímos con ésto, y como no sabemos la fecha ni poseemos calendario, la luna en el cielo, el año del Señor, el mismo día es aquí que allí, así que bésanos el culo!

—Koshovyi Otaman, Ivan Sirko, y todos los Zapórogos



Entre los cuadros que pintó sobre el movimiento revolucionario ruso, destaca No lo esperaban; en ella se representa la sorpresa de una familia ante la llegada de un refugiado político.



Su obra Procesión de la Pascua en la provincia de Kursk representa el prototipo de estilo nacional ruso. En ella se pueden apreciar el contraste de clases sociales, las fricciones que surgen entre ellas, la desgarradora situación de los desheredados, bajo el marco religioso de una procesión que refuerza la violencia del hombre contra el hombre.



Otra obras del autor:










martes, 18 de octubre de 2011

Alexander Rodchenko


Creador con C mayúscula, abarcó la pintura, las artes gráficas, la escultura, la arquitectura, el diseño y, por supuesto, la fotografía. Fue un artista completo.  



Impuso a su obra una contundencia que, aún hoy, sigue llamando la atención. 


Tras la Gran Guerra y la revolución del 17, el mundo experimentó unos años de optimismo y fecunda creatividad. En este contexto, nacen los primeros trabajos constructivistas, en los que Rodchenko sería uno de sus máximos exponentes. La máquina se convirtió en un protagonista más de su objetivo. La geometría subrayaba los encuadres o los desbarataba con fuerza e intención.


De esto modo, mostraría la realidad con mayor dinamismo, emplazando la cámara sobre la escena, o debajo de está, o recurriendo a planos inclinados. En sus fotos no encontraremos una colección de estatuas en blanco y negro sino la vida en movimiento, palpitante, enigmática. 




Rusia estaba cambiando. Era el lenguaje de una nueva era.  Durante unos años, floreció el auge de los carteles publicitarios. Las compañías competían entre sí, ensalzando los ideales revolucionarios.  



Stalin acabará con estos brotes ahogando la creatividad en un mar de gris austeridad.  A partir de ese momento, cualquier intento de buscar nuevas vías de expresión será mal recibido.  El estado se estaba convirtiendo en un enorme bloque de granito, imperturbable, inalterable, previsible. Por eso rechazará cualquier atisbo de cambio, de color, de vida independiente; esto es: cualquier atisbo de  arte. El constructivismo fue perseguido hasta la muerte. 


Lo más llamativo es que el constructivismo nació como una corriente opuesta al arte. Estas eran sus consignas:
  1. ¡Abajo el arte, viva la técnica!
  2. ¡La religión es mentira, el arte es mentira!
  3. Se matan hasta los últimos restos del pensamiento humano cuando se los liga al arte
  4. ¡Abajo el mantenimiento de las tradiciones artísticas!¡Viva el técnico constructivista!
  5. ¡Abajo el arte, que solo enmascara la impotencia de la humanidad! 
  6. ¡El arte colectivo del presente es la vida constructiva!

Sin embargo, y a su pesar, eran artistas. Stalin lo sabía. Por eso los persiguió. Por eso persiguió a Rodchenko y en 1933 se le prohibió fotografiar sin un permiso. El Estado le cortó las alas. No volvería a volar nunca más.



jueves, 15 de septiembre de 2011

La catedral de Cristo Salvador de Moscú

1812. El zar Alejandro I ha vencido a Napoleón. Más de 400.000 soldados franceses y aliados perecen durante la ofensiva.  



El frío ha sido su mejor aliado. El frío y Dios. Sobre todo Dios. Como muestra de eterno agradecimiento, erigirá un templo en Moscú – una ciudad en ruinas, todavía humeante -  bajo el patrocinio que salvó a Rusia: el Cristo Salvador. No quiere reparar en gastos, tanta es su gratitud. 45 años después, Alejandro III - nieto de su hermano Nicolás – abre por fin las puertas de la gran catedral. 



40 millones de ladrillos. Muros de más de tres metros de grosor,  cubiertos del mármol. Una cúpula enorme, con 140 toneladas de cobre y una cruz de diez metros que trata de acariciar al cielo, a Dios. En el interior, espacio para 20000 fieles.  Se trata de una joya de la aquitectura rusa. 48 años durará el eterno agradecimiento de Alejandro I, hasta que Stalin decide barrerlo de la faz de la tierra en 1931. No habrá debates.  El Pravda del 18 de julio informa que las autoridades han tomado la decisión de levantar el palacio de los Soviets. La dirección que facilita es la misma que ocupa la catedral. La suerte está echada: sobre las ruinas del antiguo Dios de Rusia levarán un nuevo templo para un nuevo Dios: el Estado Socialista.



Pero ¿por qué precisamente allí? El poder pretende devorar un simbolo, asimilarlo de alguna manera, y dar a luz a otro que represente el  triunfo irrefutable del comunismo sobre lo opuesto, demasiadas veces desconocido, occidente, el capitalismo. Su tamaño hará palidecer a los rusos (sobre todo a ellos) y  al resto del mundo. El edificio será más alto que el Empire State y, como colofón, lo coronará  una estatua de Lenin mucho mayor que la Estatua de la Libertad.  Sólo el dedo índice del primer dirigente de la Unión Soviética, con el que apuntará al cielo, amenazador, tendrá seis metros de longitud.



Tardan cuatro largos meses en demoler la catedral. Cuatro meses sin protestas. La resignación (y el miedo) cubre a la población.  Retiran los escombros de la vieja historia para empezar a cavar el agujero en el que hundirán a la nueva. Stalin suele acercarse para inspeccionar la obra.  Surgen los primeros contratiempos: los cimientos tienen graves problemas de drenaje. Entran en un callejón sin salida. Cuando estalla la Segunda Guerra Mundial, las obras están prácticamente paralizadas: una metáfora envenenada de la Revolución; Stalin, el mesías de acero, enfangado a la orilla de su ambición.  
Hasta 1961 el gobierno de la URSS no se podrá librar de este capricho mesianico. Entonces se le ocurre a alguien una brillante idea: ya que el agujero está hecho , ¿por qué no construir una piscina al aire libre?  Dicho y hecho: todo sea por el pueblo. 



En la década de los noventa surgieron varios iniciativas para reconstruirla. Será erigida según los bocetos, apuntes y fotografías de su antecesora, en su ubicación original.  En 1999 se abrieron sus puertas resucitadas.   


Todavía sigue en pie.

lunes, 5 de septiembre de 2011

La tumba de Tolstói



El tren y el tiempo se detuvieron en la estación de Astapovo. Consternados, los compañeros de Tolstói pidieron al jefe de estación alojamiento para el gran maestro; aquel les cedió generosamente su hogar, una humilde casa de paredes de barro y yeso, en la que Tolstói permanecería siete largos días, recostado en la cama, tapado con una manta negra, junto a una mesilla en la que se acumulaban apósitos y algodones. 



Los médicos no tenían medios para de frenar su pulmonía. Tolstoi, agobiado por tantas atenciones, dijo: “Hay sobre la tierra millones de hombres que sufren: ¿por qué estáis al cuidado de mí solo?”  Había huido de su mujer, Sofía; quería morir lejos de ella. Atrás dejaba una  relación tormentosa, empeorada más si cabe cuando confesó su deseo de donar sus obras al pueblo, no a su familia. 



A las 6 horas y cinco minutos del 20 de noviembre de 1910 dejaba de latir uno de los corazones más grandes y generosos de su tiempo; corazón que palpita, sin embargo, en el cuerpo inmortal de sus obras.  Lo enterraron en su hacienda de Yasnaia Poliana, a 12 kilómetros de Tula, un lugar apartado y solitario en medio del bosque. 



Un sendero lleva hasta el túmulo, un montón de tierra cubierta de hierba cuando el tiempo acompaña, entre árboles altísimos que velan su descanso y que el propio Tolstói había plantado en su niñez. Ninguna cruz, ninguna lápida, ninguna palabra: Sólo él y el bosque; o sea: Todo.      


martes, 23 de agosto de 2011

El cementerio de estatuas


Desapercibido por la mayoría de los turistas que visitan Moscú, el cementerio de estatuas (Parque de los Monumentos Caídos) - en el que la mirada petrificada de los principales líderes soviéticos persigue al visitante – nos sumerge en viaje en el tiempo en el que las diez caras de Lenin, el busto de Marx o la imponente figura de Dzerzhinski, entre otras muchas, nos recordarán el peso que tuvieron y el que todavía siguen teniendo.  Confinadas desde 1991 en este parque de setos recortados, bancos y anchos caminos, presidian  localizaciones clave de la ciudad. Por ejemplo, la de Dzerzhinski, la única que fue derribada por la multitud, se erigía frente a la siniestra Lubianka (cuartel principal de la VCHEKA, germen del NVKD y la KGB), que el mismo fundaría en los años veinte. 

 Dzerzhinski frente a la Lubianka

La caida de Dzerzhinski 

 Dzerzhinski en el parque
 
Muchas de ellas motivo de culto por una parte de la población que añora aquellos tiempos de supremacía comunista,  hasta tal punto, que uno de sus representantes más destacados, Vladímir Putin, ha repuesto la estatua de Dzerzhinski en el Ministerio del Interior. Todo un reflejo de la nostalgia en la que vive atrapada la gran nación rusa.   

Más fotos del cementerio:












  
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...