viernes, 30 de diciembre de 2011

Mesalina


La leyenda de Mesalina (25 d.C. – 48 d.C.), esposa del emperador romano Claudio, fue tal que tras su ejecución, su mismo nombre adquirió un nuevo significado; según el diccionario de la Real Academia española: Mujer poderosa o aristócrata y de costumbres disolutas.  Extremadamente hermosa, hacía uso de su belleza para conquistar senadores, militares y cualquier hombre que pudiera servir a sus propósitos.  Su ambición fue tal, que no dudo en deshacerse de aquellos que consideraba una amenaza. Sus intrigas, perversiones y asesinatos parecían no tener freno. 


El emperador, profundamente enamorado, desconocía los excesos de su querida esposa, a la que permitía cualquier capricho. Al caer la noche, la Emperatriz abandonaba el palacio disfrazada y se dirigía al peligroso barrio de Suburra, para ejercer la prostitución en un aposento bajo el pseudónimo  de Lysisca. Favorita de sus clientes, que desconocían su verdadera identidad, al no exigir juventud o apariencia. Su único requisito era la potencia viril. Su apetito carnal creció hasta tal punto que lanzó un reto a las demás prostitutas, entre ellas, a Escila, la más famosa de Roma. El desafío consistía en saber quién sería capaz de satisfacer más hombres en un solo día. El maratón sexual comenzó por la noche. Después de ser poseída por 25 hombres, Escila se rindió y Mesalina salió victoriosa, pues superó la cifra al llegar al amanecer y seguir compitiendo. Según se dice, aun después de haber atendido a 70 hombres no se sentía satisfecha, llegando hasta la cifra increíble de 200 hombres. Poco después, estando el Emperador en Ostia, Mesalina decidió casarse con Silio, uno de sus amantes. Parece ser que los esposos había planeado una conspiración para usurpar el trono. El emperador recibió la noticia del enlace, así de que éste había sido presenciado por el pueblo, el Senado y el ejército. Si no regresaba pronto habría un nuevo emperador en Roma. Mesalina pensó que Claudio no se atrevería a castigar a la mujer que tanto amaba, pero lo hizo: dictó sentencia de muerte sin que ella estuviera presente. Sabía que, de haberlo estado, ella hubiese sabido cómo  utilizar su belleza para convencerle. Mesalina murió atravesada por una espada en los hermosos jardines de Lúculo. Tenía 24 años.


jueves, 29 de diciembre de 2011

Palabra de Goethe - El utilitarismo



Al hombre le resulta natural verse a sí mismo como meta de toda la Creación, así como ver a las demás cosas únicamente en función de uno mismo, en la medida en que le sirvan y le sean útiles. El hombre se apodera del mundo vegetal y animal y, al mismo tiempo que engulle a otras criaturas como idóneo alimento, reconoce a su dios y alaba la bondad por haberle procurado tan paternalmente su propio provecho. A la vaca le arrebata la leche; a la abeja, la miel; a la oveja, la lana; y, al dar un fin útil a todas las cosas, llega incluso a creer que han sido específicamente creadas para ese fin. En efecto, no puede concebir que una humilde brizna de hierba no haya crecido sólo para él, y aunque de momento no haya acertado a reconocerle su utilidad, no deja de creer que algún día ésta le será revelada.

Conversaciones con Goethe - J.P. Eckermann. Ed. Acantilado. 

miércoles, 28 de diciembre de 2011

La pasión de Camille Claudel


De niña no jugaba con juguetes; jugaba con barro. Sus manos infantiles esculpieron a quien se prestaba a ello. Ya mujer, fue musa de Rodin. También fue su amante. No más.  Rodin estaba fuertemente unido a otra mujer. Una de las obras más importantes de Camille reflejará dicha situación:  L'Âge Mûr. 



En esta escultura Camille, arrodillada e implorante, dirige sus manos hacia Rodin, que le da la espalda mientras una mujer mitad ángel mitad bruja (que representa a Rose Beuret) se lo lleva. Rota de desamor cae en brazos del compositor Claude Debussy, también unido a otra mujer. En ese momento sus obras empiezan a tener cierto éxito, pero  Camille está definitivamente rota de desamor y se derrumba.



Su taller será su refugio.  Sola, profundamente sola, verá como su madre y su hermana tratán ingresarla en un psiquiátrico. Su padre lo impide una y otra vez hasta que éste muere en 1913. El 10 de marzo de aquel mismo año, con el cuerpo aún caliente del padre en la tumba, internan a Camille en un sanatorio, del que, a pesar de su recuperación y sus lúcidos y desgarrados ruegos a su hermano Paul, nunca saldrá.  Le quedaban todavía 30 años por delante. La familia prohibió que recibiera visitas. Salvo su hermano Paul, alguna que otra vez, nadie fue nunca a  verla. Falleció en 1943. La sepultaron en una tumba sin nombre, con los números 1943 -n392, en el pequeño cementerio de la institución mental. Tras la muerte del hermano en 1955 se levantó el veto que existía en la familia acerca de Camille y los descendientes quisieron dar una tumba digna a Camille Claudel. Escribieron a Montdevergues solicitando la ubicación exacta de la tumba y la exhumación para su traslado. La institución les contestó que la tumba había desaparecido, ya que la institución había necesitado una serie de ampliaciones y se habían utilizado los terrenos del pequeño cementerio donde se enterraba a los pacientes olvidados por sus familias.


En palabras de Eduardo Galeano: "Casi medio siglo después de su muerte, sus obras renacieron y viajaron y asombraron: bronce que baila, mármol que llora, piedra que ama. En Tokio, los ciegos pidieron permiso para palpar las esculturas. Pudieron tocarlas. Dijeron que las esculturas respiraban."


martes, 27 de diciembre de 2011

El hombre que plantaba árboles

TÍTULO ORIGINAL: L'homme qui plantait des arbres
AÑO: 1987

DURACIÓN: 30 min.

PAÍS: Canada
DIRECTOR: Frédéric Back
GUIÓN:  Jean Giono



El hombre es el peor enemigo del hombre; y no sólo eso: es el peor enemigo de la Naturaleza. Como el hombre forma parte de la ésta, el círculo se cierra doblemente. Durante el transcurso de "El hombre que plantaba árboles"  decenas de millones de seres humanos morirán a manos de sus iguales. Pero no lo veremos. Estaremos en las montañas, junto al protagonista, lejos de las naciones, del dinero, del temor a los demás. Estaremos entre árboles, viéndolos crecer, en silencio, como verdaderos hombres libres.

Aunque la técnica y el dibujo no terminen de gustarme, la historia y el mensaje, además de bellos, son lo más positivo - y sereno - que uno puede esperar. Un abrazo a nuestros sentimientos.  El hombre transformado en el mejor amigo del hombre. Y de la Naturaleza.

Un ejemplo imaginario. Allí dónde palpita la esperanza.


lunes, 26 de diciembre de 2011

La gran regresión


Ignacio Ramonet

Está claro que no existe, en el seno de la Unión Europea (UE), ninguna voluntad política de plantarle cara a los mercados y resolver la crisis. Hasta ahora se había atribuido la lamentable actuación de los dirigentes europeos a su desmesurada incompetencia. Pero esta explicación (justa) no basta, sobre todo después de los recientes “golpes de Estado financieros” que han puesto fin, en Grecia y en Italia, a cierta concepción de la democracia. Es obvio que no se trata sólo de mediocridad y de incompetencia, sino de complicidad activa con los mercados.
¿A qué llamamos “mercados”? A ese conjunto de bancos de inversión, compañías de seguros, fondos de pensión y fondos especulativos (hedge funds) que compran y venden esencialmente cuatro tipos de activos: divisas, acciones, bonos de los Estados y productos derivados. 
Para tener una idea de su colosal fuerza basta comparar dos cifras: cada año, la economía real (empresas de bienes y de servicios) crea, en todo el mundo, una riqueza (PIB) estimada en unos 45 billones (1) de euros. Mientras que, en el mismo tiempo, a escala planetaria, en la esfera financiera, los “mercados” mueven capitales por un valor de 3.450 billones de euros. O sea, setenta y cinco veces lo que produce la economía real...
Consecuencia: ninguna economía nacional, por poderosa que sea (Italia es la octava economía mundial), puede resistir los asaltos de los mercados cuando éstos deciden atacarla de forma coordinada, como lo están haciendo desde hace más de un año contra los países europeos despectivamente calificados de PIIGS (cerdos, en inglés): Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España.
Lo peor es que, contrariamente a lo que podría pensarse, esos “mercados” no son únicamente fuerzas exóticas venidas de algún horizonte lejano a agredir nuestras gentiles economías locales. No. En su mayoría, los “atacantes” son nuestros propios bancos europeos (esos mismos que, con nuestro dinero, los Estados de la UE salvaron en 2008). Para decirlo de otra manera, no son sólo fondos estadounidenses, chinos, japoneses o árabes los que están atacando masivamente a algunos países de la zona euro. 
Se trata, esencialmente, de una agresión desde dentro, venida del interior. Dirigida por los propios bancos europeos, las compañías europeas de seguros, los fondos especulativos europeos, los fondos europeos de pensiones, los establecimientos financieros europeos que administran los ahorros de los europeos. Ellos son quienes poseen la parte principal de la deuda soberana europea (2). Y quienes, para defender –en teoría– los intereses de sus clientes, especulan y hacen aumentar los tipos de interés que pagan los Estados por endeudarse, hasta llevar a varios de éstos (Irlanda, Portugal, Grecia) al borde de la quiebra. Con el consiguiente castigo para los ciudadanos que deben soportar las medidas de austeridad y los brutales ajustes decididos por los gobiernos europeos para calmar a los “mercados” buitres, o sea a sus propios bancos...
Estos establecimientos, por lo demás, consiguen fácilmente dinero del Banco Central Europeo al 1,25% de interés, y se lo prestan a países como, por ejemplo, España o Italia, al 6,5%... De ahí la importancia desmesurada y escandalosa de las tres grandes agencias de calificación (Fitch Ratings, Moody’s y Standard & Poor’s) pues de la nota de confianza que atribuyen a un país (3) depende el tipo de interés que pagará éste por obtener un crédito de los mercados. Cuanto más baja la nota, más alto el tipo de interés.
Estas agencias no sólo suelen equivocarse, en particular en su opinión sobre las subprimes que dieron origen a la crisis actual, sino que, en un contexto como el de hoy, representan un papel execrable y perverso. Como es obvio que todo plan de austeridad, de recortes y ajustes en el seno de la zona euro se traducirá en una caída del índice de crecimiento, las agencias de calificación se basan en ello para degradar la nota del país. Consecuencia: éste deberá dedicar más dinero al pago de su deuda. Dinero que tendrá que obtener recortando aún más sus presupuestos. Con lo cual la actividad económica se reducirá inevitablemente así como las perspectivas de crecimiento. Y entonces, de nuevo, las agencias degradarán su nota...
Este infernal ciclo de “economía de guerra” explica por qué la situación de Grecia se ha ido degradando tan drásticamente a medida que su gobierno multiplicaba los recortes e imponía una férrea austeridad. De nada ha servido el sacrificio de los ciudadanos. La deuda de Grecia ha bajado al nivel de los bonos basura. 
De ese modo los mercados han obtenido lo que querían: que sus propios representantes accedan directamente al poder sin tener que someterse a elecciones. Tanto Lucas Papademos, primer ministro de Grecia, como Mario Monti, Presidente del Consejo de Italia, son banqueros. Los dos, de una manera u otra, han trabajado para el banco estadounidense Goldman Sachs, especializado en colocar hombres suyos en los puestos de poder (4). Ambos son asimismo miembros de la Comisión Trilateral.
Estos tecnócratas deberán imponer, cueste lo que cueste socialmente, en el marco de una “democracia limitada”, las medidas (más privatizaciones, más recortes, más sacrificios) que los mercados exigen. Y que algunos dirigentes políticos no se han atrevido a tomar por temor a la impopularidad que ello supone.
La Unión Europea es el último territorio en el mundo en el que la brutalidad del capitalismo es ponderada por políticas de protección social. Eso que llamamos Estado de bienestar. Los mercados ya no lo toleran y lo quieren demoler. Esa es la misión estratégica de los tecnócratas que acceden a las riendas del gobierno merced a una nueva forma de toma de poder: el golpe de Estado financiero. Presentado además como compatible con la democracia...
Es poco probable que los tecnócratas de esta “era post-política” consigan resolver  la crisis (si su solución fuese técnica, ya se habría resuelto). ¿Qué pasará cuando los ciudadanos europeos constaten que sus sacrificios son vanos y que la recesión se prolonga? ¿Qué niveles de violencia alcanzará la protesta? ¿Cómo se mantendrá el orden en la economía, en las mentes y en las calles? ¿Se establecerá una triple alianza entre el poder económico, el poder mediático y el poder militar? ¿Se convertirán las democracias europeas en “democracias autoritarias”?


(1) Un billón = un millón de millones.
(2) En España, por ejemplo, el 45% de la deuda soberana lo poseen los propios bancos españoles, y los dos tercios del 55% restante, los detentan establecimientos financieros  del resto de la Unión Europea. Lo cual significa que el 77% de la deuda española ha sido adquirida por europeos, y que sólo el 23% restante se halla en manos de establecimientos extranjeros a la UE.
(3) La nota más elevada es AAA, que, a finales de noviembre pasado, sólo poseían en el mundo algunos países: Alemania, Australia, Austria, Canadá, Dinamarca, Francia, Finlandia, Países Bajos, Reino Unido, Suecia y Suiza. La nota de Estados Unidos ha sido degradada, en agosto pasado, a AA+. La de España es actualmente AA-, idéntica a la de Japón y China.
(4) En Estados Unidos, Goldman Sachs ya consiguió colocar, por ejemplo, a Robert Rubin como Secretario del Tesoro del Presidente Clinton, y a Henry Paulson en esa misma función en el gabinete de George W. Bush. El nuevo presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, fue también vicepresidente de Goldman Sachs para Europa de 2002 a 2005.
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